RACING (1) --Vs-- BELGRANO (0)
Pocas sensaciones resultan tan placenteras como la de la descarga. Es difícil de explicarla: hay que vivirla. Y los jugadores de Racing lo saben. Por eso ahí están todos los protagonistas todos. Apiñados frente a la popular abarrotada de gente. Saltan sin parar, mandan a la Promoción a "la puta que la parió", no desvían su mirada de esa muchedumbre. Se besan, se abrazan, se miran a los ojos de júbilo. Como no pueden arrojarse a la tribuna, entonces deciden despojarse de su ropa, hacerla un bollo y lanzarla a la gente como premio por tanto aliento. Vuelvan camisetas y pantalones varios. Es un efecto dominó. Lo hacen casi todos. La mayoría se queda en cuero, apenas en calzoncillos. No fueron hinchas los que invadieron la cancha: ellos solitos tuvieron la reacción espontánea de retribuir un aguante que conmovió al cemento del Cilindro.Los físicos se aflojaron por fin. Los nervios se derritieron. Se apagó la electricidad. La tensión, insoportable tensión, una tarde dejó de maltratarlos. Esa terrorífica posibilidad de perder la categoría, ese calvario llamado Promoción, esa angustia que les carcomió la cabeza durante gran parte del torneo... Todas las miserias con las que convivió el plantel de Racing se fueron a la basura. Los jugadores estaban obsesionados con poder tragar saliva sin que les doliera el estómago. Y un día se sacaron la pesadumbre. Y celebraron como si fueran campeones, pero campeones del desahogo. Y tuvieron ganas de abrazarse a cada uno de los 40.000 hinchas, de agradecerles por semejante respaldo, de compartir esas lágrimas que nacían en el corazón y fluían por todas partes.
Aunque una copa más no adornará las vitrinas, Racing conquistó el título simbólico de la descarga. No hubo vuelta olímpica, no. Así y todo, el aroma fue similar al que flotó tras aquel histórico 1 a 1 sobre Vélez, en Liniers, lo que le permitió a Racing ser campeón en el Apertura 01 después de 35 años. Al Chocho Llop no le harán una estatua por esto. Pero los este grupo ganó su campeonato tan particular.Y adiós a los miedos.
GIMNASIA JUJUY (1) --Vs-- UNIÓN (0)
Los hinchas jujeños necesitaron sufrir el partido de ida más una hora y cuarto de la revancha para ya no tener dudas. Un ratito antes Juan Arraya había acariciado la red con un cabezazo que culminó una brillante pared entre Carranza y Pieters. Unión necesitaba dos goles para una hazaña que nunca se creyó y las tribunas se dieron cuenta. Porque los oles no tenían nada que ver con el juego. Si la única jugada que valió la pena fue la del gol... Pero eran oles de desahogo. Y por qué no, también de esperanza...Cómo no tener esperanzas si Gimnasia, a tres fechas del final del Clausura, estaba a punto del abismo. Los cero puntos que sumó Olimpo en las últimas dos jornadas, revivieron a la ciudad. Y por eso ahora se entiende aquel festejo de la semana pasada tras el empate con San Lorenzo. Parecía apresurado celebrar tanto antes de jugar la Promoción, pero este Lobo, con todo lo que había tenido que sufrir (las lesiones de Pochola Silva, Turdó y Diego Miranda, sus tres primeros delanteros, por ejemplo) no iba a dejar pasar la oportunidad de aprovechar la última chance. Ganó por sentirse ganador. Se la creyó.Y la procesión arrancó temprano. En un hecho inédito, los dirigentes decidieron poner a la venta las entradas desde el sábado. Aunque parezca habitual en Buenos Aires, esto sólo se hace aquí cuando visitan la ciudad River o Boca. Y salvo en el 2005, cuando perdió la final para ascender contra Tiro Federal (luego lo lograría ganándole a Huracán), la Tacita nunca había estado a pleno sin uno de los más grandes enfrente. Esta vez la fiesta total fue propia."Yo no vengo nunca al vestuario por respeto a los jugadores, pero para festejar sí", confesaba el presidente Raúl Ulloa. Todo estaba permitido. Si la gente, que se suele ir de la cancha apenas terminan los partidos, se quedó media hora celebrando. Y a la salida, impregnó el centro de la ciudad de bocinas y cornetazos. Porque, como reconoció Diego Mateo en un vestuario plagado de gritos y alegría, no pensábamos que se nos iba a complicar tanto esta temporada, por eso esto fue un alivio enorme . Por eso la felicidad. Por un año más entre los grandes. Salud, Lobo Salud, Jujuy.









